Bienvenido a mi blog

Hola, me alegro que por decision o por casualidad hayas llegado aquí. Mi unico objetivo es dejar un mensaje e invitarte a reflexionar sobre aquello en lo que a veces no pensamos. No soy un gurú ni mucho menos, simplemente un hombre que intenta aportar su granito de arena para hacer de este un mundo mejor. Sientete libre de dejar tus comentarios y nuevamente bienvenido. Mariano Trutanich

domingo 2 de noviembre de 2008

TENERSE PACIENCIA

La paciencia, pareciera ser una caracteristica suprema, propia de los sabios y mediatdores, de hombres de edad que reflejan una tranquilidad absoluta, con su andar parsimonioso y dejado. Sin embargo la paciencia es algo que está al alcance de todos. Todos la poseemos solo que no la practicamos.
Uno asocia generalmente la paciencia con la pasividad, el ser inactivo, o perder el tiempo esperando algo (urgente buscamos que hacer mientras esperamos ese algo). Pero no nos damos cuenta que la vida no es solo actividad, no es solo dinamismo, también es quietud, tranquilidad, silencio. Incluso sin ellos se romperia la armonia de la vida. Luego de lo frenetico debe venir, la quietud, luego de lo activo deben venir lo inactivo y así sucesivamente.
Perosnalmente he descubierto con gran placer que muchas veces frente a diferentes situaciones de la vida, no hay absolutamente nada mas que hacer que SENTARSE A ESPERAR... y tener paciencia.
Muchas veces cuando estamos intranquilos, preocupados o agobiados el solo hecho de dejar que las cosas fluyan es el mejor remedio que puede haber. El universo por sí solo se ocupa de reordenar aquellas cosas que se salieron de lugar. Por supuesto que, como siempre digo, no es fácil ni es cómodo es algo que no tenemos que proponer y practicar, pero les aseguro que los reultados son los deseados y en el proceso nos ahorramos de enloquecernos, preocuparnos y no dormir pensando en como solucionar ese problema o pasearnos de un lado a otro esperando que eso que deseamos se concrete rápido.
Aprendámoslo del bambú, en este texto de autor desconocido: 'Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada visible con la semilla durante los primeros siete años, a talpunto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece.... ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No; la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, ese bambú estaba generando, silenciosamente, un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.'


Asombroso?, no. Simplemente saber esperar tambien tiene sus beneficios.


Hasta la proxima...

jueves 11 de septiembre de 2008

TU ERES EL RESULTADO DE TI MISMO.

Si están atentos a las conversaciones que tenemos, tanto interiores como con otras personas, notaran que existe la tendencia de culpar a los demás por un sin fin de cosas que nos pasan, este dialogo interno es peligroso, aunque no lo sepamos. Quejas de como nos tratan, la falta de consideración que hay, que gente desubicada, no? y así mucho más.

Les traigo un texto atribuido a Pablo Neruda, en donde podremos comprender sin que lo mencione, el COMPROMISO Y LA RESPONSABILIDAD que tenemos con nosotros mismos y con los demás.

Me pregunto y ojala muchos más lo hagan: ¿Que estoy dando? ¿Que estoy recibiendo? No se olviden de la ley de correspondencia: Lo que doy y como lo doy, eso mismo recibiré.

Un abrazo. Juan Carlos

TU ERES EL RESULTADO DE TI MISMO.
De: Pablo Neruda

No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque fundamentalmente Tú has hecho tu vida.
Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.
Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer, las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.
No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfrenta con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.
No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño, recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.
Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu fracaso.
Si Tú has sido el ignorante, el irresponsable, Tú únicamente Tú, nadie pudo haberlo sido por ti.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.
Aprende de los fuertes, de los audaces, imita a los violentos, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo.
Piensa menos en tus problemas y mas en tu trabajo y tus problemas sin alimento morirán Aprende a nacer del dolor y a ser más grande, que es el más grande de los obstáculos. Mírate en el espejo de ti mismo. Comienza a ser sincero contigo mismo reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.
Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, reconociéndote a ti mismo, mas libre y fuerte, y dejaras de ser un títere de las circunstancias, porque Tu mismo eres el destino y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino.
Levántate y mira por las montañas y respira la luz del amanecer. Tú eres parte de la fuerza de la vida.
Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.

jueves 31 de julio de 2008

Lo que supone decir NO


Decir que NO suena terrible, nos atemoriza y nos llena de culpas. Porqué?. Bueno...simplemente porque no tenemos un gran SI con sólidos fundamentos que nos defienda. Para poder decir que NO a ciertas cosas o personas debemos tener dentro nuestra la claridad de lo que SI queremos. Y no se trata solo de deseo, se trata de convicción y de principios. Los principios personales, nuestros valores son los únicos que pueden matar al NO. Me permito citar a continuación un ejemplo del libro "Los 7 habitos de la gente altamente efectiva" de Stepehen Covey: "Hace algùn tiempo mi esposa fue invitada a asumir la presidencia de una comision dedicada a una tarea comunitaria, estaba realmente ocupada en cosas verdaderamente importantes, y en realidad no deseaba ponerse al frente de esta comision. Pero se sintió presionada y finalmente aceptó la responsabilidad. Entonces llamò a una de sus amigas para pedirle colaboración también a ella. La amiga la escucho durante un lapso prolongado, y despues le dijo: Sandra, parece un proyecto maravilloso, algo que vale la pena emprender. Aprecio mucho que me invites a participar. Me siento halagada. Por distintas razones, no deseo participar, pero quiero que sepas cuanto aprecio tu invitación". Que elegante manera de decir que NO, verdad? Esa persona tenia un SI dentro mucho más grande que el NO y ello le permitió con total cordialidad rechazar la propuesta. Muchas veces desconocemos el poder de un NO. Un NO sorprende, paraliza, deja al otro boquiabierto y el utilizarlo en diferentes ocasiones nos hace mas íntegros, más nobles. La proxima vez que se enfrenten a una situación similar o a una persona que les demanda su aceptación permanente para diferentes cosas, examinen su SI interior. Cuales son las razones fundamentales que permitirían decir que NO y simplemente digan NO, gracias. Pero ojo, noten que en el ejemplo esta mujer no uso excusas, no comenzó a disculparse ni a titubear y sobretodo repasen sus palabras: "NO DESEO PARTICIPAR...". Esto es, no dijo: NO PUEDO, TENGO OTRA COSA QUE HACER, LA VERDAD QUE ESTOY MUY OCUPADA. Eso también significa hacerse cargo de ese NO. Por ello cuando lo sientas así, digan que NO y verán como las cosas se transforman.

hasta la proxima.

viernes 13 de junio de 2008

El temor - miedo al cambio, a lo nuevo

Un sultán decidió hacer un viaje en barco con algunos de sus mejores cortesanos. Se embarcaron y zarparon en dirección al mar abierto.
Entretanto, en cuanto el navío se alejo de tierra, uno de los súbditos - que jamás había visto el mar, y había pasado la mayor parte de su vida en las montañas - comenzó a tener un ataque de pánico: sentado en la bodega de la nave lloraba, gritaba y se negaba a comer o a dormir.

Todos procuraban calmarlo, diciéndole que el viaje no era tan peligroso, pero aunque las palabras llegasen a sus oídos no llegaban a su corazón.
El sultán no sabía qué hacer, y el hermoso viaje por aguas tranquilas y cielo azul se transformó en un tormento para los pasajeros y la tripulación.
Pasaron dos días sin que nadie pudiese dormir con los gritos del hombre.

El sultán ya estaba a punto de mandar volver al puerto cuando uno de sus ministros, conocido por su sabiduría, se le aproximo:

-- Si Su Alteza me da permiso, yo conseguiré calmarlo.

Sin dudar un instante, el sultán le respondió que no solo se permitía, sino que sería recompensado si consiguiera solucionar el problema. El sabio entonces pidió que tirasen al hombre al mar. En el momento, contentos de que esa pesadilla fuera a terminar, un grupo de tripulantes agarro al hombre que se debatía en la bodega y lo tiraron al agua.

El cortesano comenzó a debatirse, se hundió, trago agua salada, volvió a la superficie, grito más fuerte aun, se volvió a hundir y de nuevo consiguió reflotar. En ese momento, el ministro pidió que lo alzasen nuevamente hasta la cubierta del barco.

A partir de aquel episodio, nadie volvió a escuchar jamás cualquier queja del hombre, que paso el resto del viaje en silencio, llegando incluso a comentar con uno de los pasajeros que nunca había visto nada tan bello como el cielo y el mar unidos en el horizonte.

El viaje - que antes era un tormento para todos los que se encontraban en el barco - se transformo en una experiencia de armonía y tranquilidad.

Poco antes de regresar al puerto, el Sultán fue a buscar al ministro:

--¿Como podías adivinar que arrojando a aquel pobre hombre al mar se
calmaría?

-- Por causa de mi matrimonio - respondió el ministro. Yo vivía aterrorizado con la idea de perder a mi mujer, y mis celos eran tan grandes que no paraba de llorar y gritar como este hombre.

Un día ella no aguanto mas y me abandono, y yo pude sentir lo terrible que seria la vida sin ella. Solo regreso después de que le prometí que jamás volvería a atormentarla con mis miedos. De la misma manera, este hombre jamás había probado el agua salada y jamás se había dado cuenta de la agonía de un hombre a punto de ahogarse. Después
que conoció eso, entendió perfectamente lo maravilloso que es sentir las tablas del barco bajo sus pies.

Sabia actitud - comento el sultán

- Está escrito en un libro sagrado de los cristianos, la Biblia: "todo aquello que yo mas temía, termino sucediendo". Ciertas personas solo consiguen valorar lo que tienen cuando experimentan la sensación de su perdida.


Reflexión personal:

Pasan los días, y sigo en mi lucha por mantenerme firme en la convicción y la visión de un país maravilloso, lleno de personas solidarias, que cooperan a que estemos todos bien. Salgo a la calle, mantengo mi fe y mis intenciones en el corazón y hago lo mejor que puedo en este día y recibo mi compensación, soy feliz y agradecido por ello.

EL temor de las personas me llega, no puedo evitarlo, gritos, quejas, renuncias, entregas, desilusión, abandono, nadie escucha ni se escucha, nadie comparte, pero como soy un humilde y simple humano me conmuevo y en algunos casos me llego a enojar, porque a muchas de esas personas las amo profundamente y en el dolor de mi alma, impotente, entiendo que debo dejarlas que obtengan lo que quieren.

Es así, ellos lo desean, no podemos hacer nada por el que no quiere ser ayudado y como el cortesano del barco, el temor a naufragar y quedar en el agua termino por ponerlo justo ahí.

Aquello en que nos enfocamos, a lo que le damos atención y energías termina por concretarse, que tal si nos enfocamos en algo positivo, creativo y renovador, te pone bien y si se da todo, que más queres, relájate y disfruta.

Hasta la próxima. Que sigan bien.

El hachero esforzado

Había una vez un hachero que se presento a trabajar en una maderera.El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aun y así el hachero se decidió a hacer un buen papel. El primer día se presentó el capataz, quien le dio un hacha y le designó una zona.El hombre entusiasmado salió al bosque a talar.En un solo día cortó 18 árboles.
Te felicito -dijo el capataz- sigue así.
Animado por las palabras del capataz, el hachero se decidió a mejorar su propio desempeño al día siguiente, así que esa noche se acostó bien temprano. A la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo el empeño no consiguió cortar más que quince árboles. Me debo haber cansado- pensó y decidió acostarse con la puesta del sol. Al amanecer se levantó decidió batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo al día siguiente no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete , luego cinco y el último día estuvo toda la tarde tratando de voltear el segundo árbol. Inquieto por el pensamiento del capataz, el hachero se acercó a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se esforzaba al límite de desfallecer. El capataz le preguntó:¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?-¿ Afilar? No tuve tiempo de afilar, estuve muy ocupado cortando árboles.
Que importante es por momentos simplemente detenernos. La vida no es solo acción y movimiento, sino también calma y quietud. A menudo asociamos la calma y la quietud con la pasividad, con el no hacer nada productivo. Sin embargo muchas veces lo mejor que podemos hacer es no hacer nada. O en otros terminos...detenernos, parar y sentarnos a afilar nuestra hacha.
Lo contrario sería como correr sin parar con la cabeza mirando al piso. Como sabemos adonde estamos yendo sino paramos, revisamos el horizonte y vemos la ruta para saber si estamos en el camino correcto. Es como decir, estuve demasiado ocupado conduciendo y no tuve tiempo de pararme a cargar combustible. Suena ridículo no es cierto?. La sinergia, el afilar la sierra es lo que nos permite seguir adelante, recomenzar con más impetu y generar un círculo continuo de eficacia que no se detiene. Si lo pensamos todo en la vida es asi, todo es un círculo que se renueva constantemente sin parar.
Todos tenemos momentos en donde sentimos que nuestro rumbo se ha desviado o que nos encontramos perdidos. En esos momentos simplemente detengansé no avancen. Solamente tomen una pausa y saquen su mapa, su mapa de los sentimientos, de la conciencia del ser y fijensé donde están y cuanto se han alejado de su rumbo...y vuelvan a encauzarlo. Hagan esto cada vez que sea necesario hasta que conozcan el camino de memoria, hasta que adquieran el sentido de la orientación y ya no necesiten usar mapas.
Y si todo eso no funciona, y en especial cuando se sientan mal, deprimidos, confundidos y sin rumbo, simplemente dejenlo pasar, no hagan nada, absolutamente nada. Luchar contra eso que nos entristece o nos preocupa en la mayoria de los casos es en vano. Hacemos un esfuerzo por olvidarlo y superarlo, nos llenamos de actividades pero el problema sigue ahí.
La mente tiene secretos misteriosos y funciona muchas veces de manera imprdecible sin contar con que la naturaleza y las leyes del universo por momentos se encargan de poner todo en su lugar. Dejen entonces que todo vuelva a acomodarse para volver a empezar. Mientras tanto relajense y disfruten de cosas placenteras que los hagan felices sin dejar de examinar el porque del malestar. Pronto muy pronto todo volverá a la normalidad se los aseguro.
Y nuca olviden tomarse un tiempo apara afilar el hacha.
Hasta la próxima.
Mariano

martes 27 de mayo de 2008

Reflexiones de fin de semana: La sinceridad y los libros

Hola que tal, quiero aprovechar este espacio creado para cuentos y reflexiones que nos ayuden a poner lo importante antes que lo urgente en nuestras vidas, e iniciar con una reflexión disparada por unos escritos de Roberto Arlt, extractado de Aguas Fuertes Porteñas. Va la reflexión y luego los escritos y un link para el que quiera saber más sobre el escritor y descargar sus obras, espero les sirva como a mí, hasta la próxima.

El fin de semana mientras relajaba un poco leyendo me di cuenta de que yo, como tantos, que alguna vez se preguntaron que estoy haciendo acá y empezaron a ver que muchas cosas no cerraban, empecé la búsqueda, primero entre personas, religiones, luego entre libros y créanlo leí mucho.

Puedo decir que buscando la verdad de la milanesa, encontré muchas recetas, cada cocinero tenia su técnica, su secreto, muchos eran lo mismo, ingredientes más ingredientes menos, al final todo es lo mismo, pero hasta que asimilé eso, pasaron años, se produjeron cambios en mi vida por supuesto, a partir de lo aprendido, pero… con un cierto sabor a que la receta no estaba completa…, seguía estancado y con una vida complicada o por lo menos yo mismo me la complicaba, todo era muy superficial, hasta ahora me encuentro en la lucha diaria de mantenerme conciente de los malos hábitos de pensamientos adquiridos a lo largo de estos años.

Lo cierto es que es muy difícil ser SINCEROS Y HONESTOS, siempre disfrazando la verdad, para no lastimar, para agradar, para lograr algo y así muchas razones más y lo peor es que terminamos dañando al que tenemos más cerca, a nosotros mismos, nos engañamos para poder seguir, pertenecer, ser lo que nos somos, lograra eso que otro definió como éxito, TENER en lugar de SER primero.

No es fácil ni se da rápido el comprender y asimilar que estamos equivocados en nuestros pensamientos, en nuestras creencias, si queremos resultados distintos, hagamos cosas distintas, si de los blogs o el programa que armamos les llama la atención algo, pregúntense: ¿Por qué no?, cuestionen su creencia, asuman por un rato el rol o el carácter de la pensamiento nuevo, actúen en base a ello y vean que pasa.

Empecé a buscar experiencias o a aprovechar a las personas y circunstancias para VIVIR las experiencias por mi cuenta, no solo leerlas, intelectualizarlas, experimentar, es maravilloso VIVIR eso que alguien comentó, contarle a otros esto que estoy aprendiendo y ver como estoy ayudando a alguien.

Ojo, cuidado, siempre que la persona quiera saber, sino mejor no meterse con la vida de los demás, esperemos a ser invitados, no todos están listos para comprender, pero ese es otro tema para otro día.

Luego de leer lo que a continuación transcribo, pude ver con claridad mi experiencia con los libros, la sinceridad conmigo mismo, mi necesidad actual y el porque estoy embarcado en este proyecto de ayudar a aquellos que quieran despertar y vivir. Leamos aquellos que nos inspira, pero la verdad está en nuestro interior.




LA TERRIBLE SINCERIDAD

Me escribe un lector:
"Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz."
Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergeñando notas, sería, quizá, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparate me pregunta.
Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad.
Ser sincero con todos, y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede solo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no, pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo.
No mire lo que hacen los demás. No se le importe un pepino de lo . que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y sobre el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio ' entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra una pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente:
-¿Soy sincero conmigo mismo?
Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un calvo donde se engancharán sus ropas, y... usted se salvará.
Me dirá usted: "¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?" ¡Qué se le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque suba a una montaña, no verá un centímetro, más lejos de lo que le permita su vista. Pero, escúcheme bien: el día en que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y el día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espirituales, créalo.
Me dirá usted: "¿Y si me equivoco?". No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesto la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué se le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres?
La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, y que le permite percibir la mentira, y no sólo la mentira, sino los sentimientos del que está a su lado.
Hay una frase de Goethe, respecto a este estado, que vale un Perú. Dice:
"Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él".
Es lo que anteriormente le decía.
La sinceridad provoca en el que la practica lealmente, una serie de fuerzas violentas. Estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás". Y si usted es sincero, va a percibir la voz de estas fuerzas. Ellas lo arrrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Que se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre.
Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad, sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe, sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, más inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Que es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de fortuna lo sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar?
Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían ser eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía lo efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta?
Vea amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano, y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo, amigo: un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo.



LA INUTILIDAD DE LOS LIBROS

Me escribe un lector:
"Me interesaría muchísimo que Vd. escribiera algunas notas sobre los libros que deberían leer los jóvenes, para que aprendan y se formen un concepto claro, amplio, de la existencia (no exceptuando, claro está, la experiencia propia de la vida)".



NO LE PIDE NADA EL CUERPO...

No le pide nada a usted el cuerpo, querido lector. Pero, ¿en dónde vive? ¿Cree usted acaso, por un minuto, que los libros le enseñarán a formarse "un concepto claro y amplio de la existencia"? Está equivocado, amigo; equivocado hasta decir basta. Lo que hacen los libros es desgraciarlo al hombre, créalo. No conozco un solo hombre feliz que lea. Y tengo amigos de todas las edades. Todos los individuos de existencia más o menos complicada que he conocido habían leído. Leído, desgraciadamente, mucho.
Si hubiera un libro que enseñara, fíjese bien, si hubiera un libro que enseñara a formarse un concepto claro y amplio de la existencia, ese libro estaría en todas las manos, en todas las escuelas, en todas las universidades; no habría hogar que, en estante de honor, no tuviera ese libro que usted pide. ¿Se da cuenta?
No se ha dado usted cuenta todavía de que si la gente lee, es porque espera encontrar la verdad en los libros. Y lo más que puede encontrarse en un libro es la verdad del autor, no la verdad de todos los hombres. Y esa verdad es relativa... esa verdad es tan chiquita... que es necesario leer muchos libros para aprender a despreciarlos.


LOS LIBROS Y LA VERDAD

Calcule usted que en Alemania se publican anualmente más o menos 10.000 libros, que abarcan todos los géneros de la especulación literaria; en París ocurre lo mismo; en Londres, ídem; en Nueva York, igual.
Piense esto:
Si cada libro contuviera una verdad, una sola verdad nueva en la superficie de la tierra, el grado de civilización moral que habrían alcanzado los hombres sería incalculable. ¿No es así? Ahora bien, piense usted que los hombres de esas naciones cultas, Alemania, Inglaterra, Francia, están actualmente discutiendo la reducción de armamentos (no confundir con supresión). Ahora bien, sea un momento sensato usted. ¿Para qué sirve esa cultura de diez mil libros por nación, volcada anualmente sobre la cabeza de los habitantes de esas tierras? ¿Para qué sirve esa cultura, si en el año 1930, después de una guerra catastrófica como la de 1914, se discute un problema que debía causar espanto?
¿Para qué han servido los libros, puede decirme usted? Yo, con toda sinceridad, le declaro que ignoro para qué sirven los libros. Que ignoro para qué sirve la obra de un señor Ricardo Rojas, de un señor Leopoldo Lugones, de un señor Capdevilla, para circunscribirme a este país.


EL ESCRITOR COMO OPERARIO.

Si usted conociera los entretelones de la literatura, se daría cuenta de que el escritor es un señor que tiene el oficio de escribir, como otro de fabricar casas. Nada más. Lo que lo diferencia del fabricante de casas, es que los libros no son tan útiles como las casas, y después... después que el fabricante de casas no es tan vanidoso como el escritor.
En nuestros tiempos, el escritor se cree el centro del mundo. Macanea a gusto. Engaña a la opinión pública, consciente o inconscientemente. No revisa sus opiniones. Cree que lo que escribió es verdad por el hecho de haberlo escrito él. El es el centro del mundo. La gente que hasta experimenta dificultades para escribirle a la familia, cree que la mentalidad del escritor es superior a la de sus semejantes y está equivocada respecto a los libros y respecto a los autores. Todos nosotros, los que escribimos y firmamos, lo hacemos para ganarnos el puchero. Nada más. Y para ganarnos el puchero no vacilamos a veces en afirmar que lo blanco es negro y viceversa. Y, además, hasta a veces nos permitimos el cinismo de reírnos y de creernos genios...


DESORIENTADORES

La mayoría de los que escribimos, lo que hacemos es desorientar a la opinión pública. La gente busca la verdad y nosotros les damos verdades equivocadas. Lo blanco por lo negro. Es doloroso confesarlo, pero es así. Hay que escribir. En Europa los autores tienen su público; a ese público le dan un libro por un año. ¿Usted puede creer, de buena fe, que en un año se escribe un libro que contenga verdades? No, señor. No es posible. Para escribir un libro por año hay que macanear. Dorar la píldora. Llenar páginas de frases.
Es el oficio, "el métier". La gente recibe la mercadería y cree que es materia prima, cuando apenas se trata de una falsificación burda de otras falsificaciones, que también se inspiraron en falsificaciones.


CONCEPTO CLARO

Si usted quiere formarse "un concepto claro" de la existencia, viva.
Piense. Obre. Sea sincero. No se engañe a sí mismo. Analice. Estúdiese. El día que se conozca a usted mismo perfectamente, acuérdese de lo que le digo: en ningún libro va a encontrar nada que lo sorprenda. Todo será viejo para usted. Usted leerá por curiosidad libros y libros y siempre llegará a esa fatal palabra terminal: "Pero sí esto lo había pensado yo, ya". Y ningún libro podrá enseñarle nada.
Salvo los que se han escrito sobre esta última guerra. Esos documentos trágicos vale la pena conocerlos. El resto es papel...

Libro online Aguas Fuertes Porteñas de Roberto Arlt: http://www.elortiba.org/arlt.html

jueves 22 de mayo de 2008

Matar a la vaca

Hoy quería compartir con Uds una historia que me llegó hace poco. No recordaba bien de donde pero investigando encontré la fuente que cito al final de este post. Esta historia como otras que se transmiten de boca en boca puede sufrir modificaciones pero lo importante es el mensaje que encierra. Esta es una historia sobre los cambios en nuestras vidas, como nos llegan, como nos afectan y como a veces...son más que positivos y transforman nuestras vidas. Muchas veces hace falta que algo nos pase para cambiar y si bien eso es positivo (me refiero al cambio en sí), es posible anticipar esas cosas que nos suceden y nos obligan a cambiar. Es posible "elegir" cambiar en vez de vernos obligados a hacerlo. Digo esto porque me toca personalmente. Yo cambié obligado por una circunstancia de la vida, pero me dí cuenta del tiempo que perdí no viendo que podía cambiar o no animándome a cambiar. Por eso para todos aquellos inconformistas de sus estilos de vida va esta historia que demuestra que somos capaces de sacarnos la venda de los ojos, dejar de ser cómodos y animarnos a transformar nuestras vidas y darle el rumbo que queremos. No es facil, no es cómodo, no hay soluciones mágicas ni inmediatas, lleva un largo camino de aprendizaje y de autodescubrimiento, pero es posible...


Dedico esta historia para mi hermana Débora, con todo el amor que le tengo (aunque quizás ella no lo sepa)


La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos por qué muchas personas viven atadas a una vida de mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar. No obstante, para el maestro, la lección más importante que el joven discípulo podía aprender era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial.Para impartir su lección al joven aprendiz, aquella tarde el maestro había decidido visitar con él algunos de los lugares más pobres y desolados de aquella provincia.Después de caminar un largo rato encontraron la que consideraron la más humilde de todas las viviendas.Aquella casucha a medio derrumbarse, que se encontraba en la parte más distante de aquel caserío, debía ser -sin duda- alguna la más pobre de todas. Sus paredes milagrosamente se sostenían en pie, aunque amenazaban con derribarse en cualquier momento; el improvisado techo dejaba filtrar el agua, y la basura y los desperdicios que se acumulaban a su alrededor daban un aspecto decrépito a la vivienda. Sin embargo, lo más sorprendente de todo era que en aquella casucha de 10 metros cuadrados pudiesen vivir ocho personas. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos se las arreglaban para acomodarse en aquel lugar.Sus viejas vestiduras y sus cuerpos sucios y malolientes eran prueba del estado de profunda miseria reinante.Curiosamente, en medio de este estado de escasez y pobreza total, esta familia contaba con una posesión poco común en tales circunstancias: una vaca. Una flacuchenta vaca que con la escasa leche que producía, proveía a aquella familia con el poco alimento de algún valor nutricional. Pero más importante aún, esta vaca era la única posesión material de algún valor con que contaba aquella familia. Era lo único que los separaba de la miseria total.Y allí, en medio de la basura y el desorden, pasaron la noche el maestro y su novato discípulo. Al día siguiente, muy temprano y sin despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. Salieron de la morada y antes de emprender la marcha, el anciano maestro le dijo a su discípulo: “Es hora de que aprendas la lección que has venido a aprender”.Sin que el joven pudiese hacer nada para evitarlo, el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y degolló la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda, ante los incrédulos ojos del joven.Maestro, dijo el joven: “¿Qué has hecho? ¿Qué lección es ésta, que amerita dejar a esta familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esta pobre vaca, que representaba lo único que poseía esta familia?”Haciendo caso omiso a los interrogantes del joven, el anciano se dispuso a continuar la marcha, y maestro y discípulo partieron sin poder saber que suerte correría aquella familia ante la pérdida de su única posesión.Durante los siguientes días, una y otra vez, el joven era confrontado por la nefasta idea de que, sin la vaca, aquella familia seguramente moriría de hambre.Un año más tarde, los dos hombres decidieron regresar nuevamente por aquellos senderos a ver que suerte había corrido aquella familia. Buscaron la humilde posada nuevamente, pero en su lugar encontraron una casa grande. Era obvio que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado fuerte para aquella familia, quienes seguramente habían tenido que abandonar aquel lugar y ahora, una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de aquel lugar y había construido una mejor vivienda.¿Adónde habrían ido a parar aquel hombre y sus hijos? ¿Qué habría sucedido con ellos? Todo esto pasaba por la mente del joven discípulo mientras que, vacilante, se debatía entre tocar a la puerta y averiguar por la suerte de los antiguos moradores o continuar el viaje y evitar confirmar sus peores sospechas.Cual sería su sorpresa cuando del interior de aquella casa salió el hombre que un año atrás le diera morada en su vivienda. ¿Cómo es posible? preguntó el joven. Hace un año en nuestro breve paso por aquí, fuimos testigos de la profunda pobreza en que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante este año para que todo esto cambiara?Ignorante del hecho de que el discípulo y su maestro habían sido los causantes de la muerte de su vaca, el hombre relató como, coincidencialmente, el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su vaca, había degollado salvajemente al animal.El hombre continuó relatándole a los dos viajeros cómo su primera reacción ante la muerte de la vaca había sido de desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la vaca había sido su única fuente de sustento. El poseer esta vaca le había ganado el respeto de sus menos afortunados vecinos, quienes envidiaban no contar con tan preciado bien.Sin embargo, continuó el hombre, poco después de aquel trágico día, decidimos que a menos que hiciéramos algo, muy probablemente, nuestra propia supervivencia estaría en peligro. Así que decidimos limpiar algo del terreno de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y decidimos sembrar vegetales y legumbres con los que pudiésemos alimentarnos.Después de algún tiempo comenzamos a vender algunos de los vegetales que sobraban y con este dinero compramos más semilla y comenzamos a vender nuestros vegetales en el puesto del mercado. Así pudimos tener dinero suficiente para comprar mejores vestimentas y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una vida nueva.El maestro, quien había permanecido en silencio, prestando atención al fascinante relato del hombre, llamó al joven a un lado y en voz baja le preguntó:¿Tú crees que si esta familia aún tuviese su vaca, estaría hoy donde ahora se encuentra?Seguramente no, respondió el joven.¿Si ves? Su vaca, fuera de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de mediocridad y miseria.Al no contar más con la falsa seguridad que les proveía el sentirse poseedores de algo, así no fuese más que una flacuchenta vaca, debieron tomar la decisión de buscar algo más.En otras palabras, la misma vaca que para sus vecinos era una bendición, les había dado la sensación de poseer algo de valor y no estar en la miseria total, cuando en realidad estaban viviendo en medio de la miseria.Así es cuando tienes poco. Lo poco que tienes se convierte en un castigo, ya que no te permite buscar más. No eres feliz con ello, pero no eres totalmente miserable. Estás frustrado con la vida que llevas, mas no lo suficiente como para querer cambiarla.¿Ves lo trágico de esta situación?Cuando tienes un trabajo que odias, que no suple tus necesidades económicas mínimas y no te trae absolutamente ninguna satisfacción, es fácil tomar la decisión de dejarlo y buscar uno mejor. No obstante, cuando tienes un trabajo del cual no gustas, que suple tus necesidades básicas pero no te ofrece la oportunidad de progresar; que te ofrece cierta comodidad pero no la calidad de vida que verdaderamente deseas para ti y tu familia, es fácil conformarte con lo poco que tienes.Muchos de nosotros también tenemos vacas en nuestra vida. Ideas, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a la mediocridad, dándonos un falso sentido de estar bien cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades por descubrir. Oportunidades que sólo podremos apreciar una vez hayamos matado nuestras vacas.